Celulares en la escuela: el debate que crece entre riesgos, límites y nuevas reglas
Con el objetivo de entender un debate que atraviesa a escuelas de todo el país, el equipo de Cubo salió a la calle para conocer qué opinan especialistas, familias y estudiantes sobre el uso de celulares en el ámbito educativo.
En los últimos meses, distintas instituciones comenzaron a restringir o directamente prohibir el uso de estos dispositivos dentro del aula, lo que reavivó una discusión que combina educación, salud y tecnología.
Para profundizar en el tema, el equipo dialogó con el psiquiatra Gustavo Gómez, quien advirtió sobre los efectos que puede generar el uso temprano de pantallas en niños y adolescentes.
“Es algo realmente importante y grave, porque un niño entra en contacto con un aparato para el que no está preparado”, explicó. Además, señaló que esto puede provocar alteraciones en la postura, la vista y, principalmente, en el desarrollo psíquico.
El especialista remarcó que el acceso constante a los celulares también implica una exposición a contenidos que no siempre son adecuados. “Un niño o un adolescente tiene un contacto casi permanente con el móvil y eso determina una serie de alteraciones”, indicó, al mencionar riesgos como las apuestas en línea o el consumo de contenidos sensibles.
“Puede generar adicción, tanto al dispositivo como a las conductas que se desarrollan a partir de su uso”, agregó.
En la recorrida, las opiniones de los padres reflejaron posturas diversas. Algunos consideraron que limitar el uso en la escuela es necesario para mejorar la concentración, mientras que otros destacaron que el celular cumple una función importante como herramienta de comunicación.
Entre los estudiantes, el debate también está presente. Varios reconocieron que el celular puede ser una distracción durante las clases, aunque también señalaron que lo utilizan para tareas escolares o para mantenerse en contacto con sus familias.
Frente a este escenario, Gómez planteó la necesidad de un trabajo conjunto. “Esto necesita una gran alianza entre padres, docentes y autoridades para establecer límites claros”, sostuvo.
“Estamos teniendo afecciones en edades en las que antes no las veíamos, como ansiedad, depresión o consumos problemáticos”
El debate sigue abierto. Mientras algunas escuelas avanzan con restricciones, otras optan por regular su uso. En ese equilibrio, la pregunta sigue vigente: cómo integrar la tecnología sin afectar el desarrollo y el aprendizaje.
