Damián Ayala: “El chamamé tiene que evolucionar sin perder su esencia”
El músico correntino llevó su música a CUBO y repasó sus más de 20 años de trayectoria, su nueva etapa como cantante y los cambios que atraviesa el chamamé.
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Damián Ayala lleva más de 20 años ligado al acordeón. Lo que comenzó como una formación musical terminó convirtiéndose en una trayectoria que lo llevó por distintos escenarios y proyectos, hasta llegar a una nueva etapa: convertirse también en cantante, compositor y productor de su propia música.
El cambio no fue inmediato. Damián reconoce que se siente plenamente seguro como acordeonista, pero que el canto representa un desafío mucho más reciente. Pasar de acompañar a ocupar el centro del escenario implicó aprender un nuevo rol.
“Yo sé que como acordeonista tengo toda la seguridad del mundo porque es algo a lo que siempre me dediqué más de 20 años. El canto por ahí es nuevo”.
Un chamamé que cambia
Para Damián, el chamamé también atraviesa una etapa de transformación. Las nuevas generaciones se acercan al género desde otros lugares, aparecen fusiones con distintos ritmos y crecen propuestas que buscan llevarlo a públicos diferentes.
En ese contexto aparece el llamado “chamacumbia”, con canciones de otros géneros adaptadas a una interpretación chamamecera. Ayala considera que la incorporación de nuevos sonidos puede convivir con la tradición, siempre que se conozca y se respete la esencia musical del género.
“Siempre uno tiene que saber qué es lo que va a poner a la hora de meter un ritmo en una canción: tocarlo bien al género, con el golpe adecuado”.
También destacó el vínculo de los jóvenes con las bailantas y la manera en que las nuevas generaciones encuentran en el chamamé un espacio para bailar, encontrarse y expresarse.
De acompañante a protagonista
Ese recorrido también explica su presente. Después de años como acordeonista, Ayala comenzó a asumir cada vez más responsabilidades dentro de sus proyectos: cantar, componer, producir y construir una identidad propia.
Su primer álbum de canciones propias, Colores, forma parte de ese proceso, pero para el músico es apenas una etapa dentro de un camino que continúa.
“Ser un artista también lleva muchas cosas, no es solamente subir, cantar y bajar”.
Hoy, Damián busca seguir creciendo como intérprete sin abandonar aquello que lo llevó a la música desde el comienzo: el acordeón y el chamamé.
